Qué dice la OMS sobre el cuidado del cerebro y cómo aplicarlo en la vida diaria

En los últimos años se habla cada vez más del cuidado del cerebro, y no es casual. A medida que aumenta la expectativa de vida, también crece el interés por conocer qué hábitos pueden ayudar a sostener la memoria, la atención y otras funciones cognitivas durante más tiempo.

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus recomendaciones sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia. El punto más importante es que el cuidado del cerebro no depende de una única acción, sino de un conjunto de hábitos que se construyen a lo largo de la vida.

Esto significa que no existe una solución mágica ni una actividad aislada que, por sí sola, garantice resultados. El enfoque más útil es pensar el bienestar cognitivo como parte de una rutina general de salud.

Entre las medidas que hoy se consideran importantes aparecen algunas muy conocidas: realizar actividad física con regularidad, mantener una alimentación equilibrada, no fumar, evitar el consumo perjudicial de alcohol y controlar factores de salud como la presión arterial, la glucosa y el colesterol. También se destaca la importancia de cuidar la audición, reducir el aislamiento social y mantenerse mentalmente activo.

Este último punto suele generar interés, porque muchas personas se preguntan qué significa realmente “mantener la mente activa”. En términos simples, se trata de seguir desafiando al cerebro con tareas que impliquen atención, memoria, lenguaje, razonamiento, organización o resolución de problemas.

No hace falta convertir esto en algo complicado. Leer, conversar, aprender algo nuevo, organizar actividades cotidianas, recordar información, resolver ejercicios o sostener pequeños desafíos mentales son formas válidas de estimular distintas capacidades cognitivas.

Por eso, hoy se entiende cada vez mejor que la estimulación cognitiva puede formar parte de una rutina saludable, del mismo modo que una caminata, una alimentación cuidada o el contacto con otras personas. No reemplaza la consulta médica ni resuelve por sí sola todos los aspectos del cuidado cerebral, pero sí puede ser una herramienta valiosa dentro de un enfoque más amplio.

En ese marco, materiales como Don Memo pueden acompañar muy bien ese hábito. Sus propuestas permiten trabajar memoria, atención y concentración de una manera concreta, accesible y ordenada, facilitando que la estimulación mental encuentre un lugar en la vida cotidiana.

Algo importante para recordar es que el objetivo no tiene que ser “rendir” ni “demostrar capacidad”, sino sostener la actividad mental con constancia y sin frustración. A veces, lo más beneficioso no es hacer mucho en un solo día, sino dedicar unos minutos varias veces por semana.

También conviene evitar una mirada exagerada o alarmista. Cuidar el cerebro no significa vivir con miedo al olvido, sino favorecer hábitos que acompañen el bienestar general. Dormir mejor, moverse, compartir tiempo con otros, controlar la salud y ejercitar la mente son acciones que se potencian entre sí.

En definitiva, el mensaje actual es esperanzador y realista a la vez: hay aspectos del riesgo que no se pueden cambiar, como la edad, pero también hay muchos otros sobre los que sí se puede actuar. Incorporar pequeñas acciones cotidianas puede ser una buena manera de cuidar la salud cerebral a lo largo del tiempo.

Y en ese camino, sumar espacios de estimulación cognitiva con materiales como Don Memo puede ser una forma simple y práctica de darle continuidad al hábito de mantener la mente activa.

Fuentes

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Dementia.